SOY EMOCIONAL ...¿Y QUÉ?

Alguna vez hace unos años, alguien mayor que yo me dijo en tono de burla: “el problema suyo es que es demasiado emocional”. En ese momento no dije nada y lo tomé como si en realidad si fuera un problema y de hecho hasta mal me sentí, pero no dije nada. Tiempo después me puse a pensar en mi “problema” y en la forma de poder quitar eso de mí, pero no encontraba la receta en ningún lado. Así que hoy dos años después del suceso, me pongo a pensar de nuevo en la escena y me analizo y pienso: eso, ser emocional es lo que más me disfruto de mí. Si hubiese encontrado esa receta para dejar de ser emocional, me perdería de disfrutar muchas cosas, me perdería el poder contagiarme de la felicidad de los demás al verlos felices o de sentir tristeza con sus lágrimas, me perdería de disfrutarme las ganas de jugar con niños en el parque, me perdería el poder disfrutar de miradas coquetas y suspiros al aire, me perdería de enamorarme con las historias de amor de mis amigas, me perdería de contagiarme de vivir también esa esperanza del amor. Sí, es cierto me dejo llevar por mis emociones y además me contagio de las de los demás fácilmente, pero ¿y qué? ¿Cuál es el problema? Eso que en un momento pensé que era un defecto, con el tiempo y con auto-conocimiento, lo empecé a ver como una de mis virtudes. Soy emocional y de hecho pienso que todos lo somos, unos con un grado más alto que otros, pero emocionales al fin y al cabo. Pero no tiene nada de malo, ni pinta de defecto, es que justo eso es lo que debería pasar en el mundo más seguido, poder sentir el sufrimiento de otros y evitarlo y sentir el amor de aquellos que lo viven y contagiarlo. Hoy quisiera re-encontrarme con esa persona y decirle: “gracias, el defecto que usted vio en mí, hoy es la virtud que más me disfruto”.

Comentarios